23/8/07

Retrospectivo (Parte II)


San Pedro, ciudad citrica. Llegue a San Pedro cuando tenia cerca de 5 años.
Mi familia estaba en una especie de transicion. Toda mi familia cambio de orientacion religiosa. Eramos todos catolicos, pero un dia empezamos a ir a una iglesia protestante. Un misionero norteamericano fue el que se acerco a mi casa y les conto del mensaje de Dios a mi familia y en un corto tiempo, uno a uno empezaron a tener sus experiencias. Primero mi papa y despues el resto.
Por un poco tiempo vivimos en una casa y luego la situacion economica se puso muy dura. Asi fue que nos mudamos a una casita del siglo pasado, un ranchito con media hectarea de campo, totalmente alejado de la ciudad y al lado del cementerio. Vivimos durante unos 4 meses, sin luz, sin gas natural y sin agua potable. Como ingrediente extra, el baño no tenia puerta. Una indiscreta cortina improvisaba la separacion entre lo privado y lo publico.
La casa tenia un viejo molino que no andaba y el dia que anduvo todos juntos salimos a rogar para que sople - al menos - alguna brisa. Vivir ahi para mi fue toda una aventura. Eran velas, historias improvisadas por mi papa y una mini selva privada en el fondo. Mis hermanos que en ese momento padecian la adolescencia no podian decir lo mismo. Para ellos - en cambio - todo era: No television, historias aburridas de papa y cardos altos, puntudos y afilados.
Debo confesar que mientras estaba escribiendo esto, me encontre con mi hermano y me dijo que en verdad todo eso no fue tan asi desde su punto de vista. Casi textualmente me dijo que para el todo fue una carcajada, aunque no uso esas palabras precisamente. Como esto es una retrospectiva, no hay que olvidar que todo es en base a mi vision, que esta obviamente, cargada de subjetividad.
Los dias pasaban ahi en San Pedro, empezaba la primaria y ya tenia mi primer enamoramiento platonico. Karen, la profesora de gimnasia. Fue algo fugaz, pero recuerdo lo nervioso que me ponia cuando la veia. Es curioso que tambien me haya pasado algo parecido con otra profesora en 5to grado, pero eso viene mas adelante.
Fue en ese momento no solo de que me guste alguien, sino de que alguien se fijara en mi. Estaba en el recreo cuando una chica me dijo que hacia un par de meses que se habia enamorado de mi. Inexplicablemente hui corriendo por el pasillo y le conte a mis amigos que no me creyeron. Finalmente los lleve ante la valiente que confeso su amor y ella frente a todos lo nego tan rotundamente como una actriz profesional.

Era un tipo bastante social, pero muy sensible. Si algo era amenzante, mi respuesta era llorar. Asi de simple. A la vez tenia arranques subitos de violencia. Mi primer golpe a la cara lo di en 2do grado. Se lo di a un chico de 3er grado que me habia sacado la pelota. La sangre salio por la nariz a borbotones y entre la euforia y el horror de ver a alguien sangrar no pude hacer mas que llorar y gritar a los cuatro vientos lo que habia hecho y que esto era enseñanza de mi abuelo, un peleador callejero casi por deporte.
Cabe aclarar que esto es solo un caso aislado y no refleja una conducta permanente, sino mas bien un ataque de locura. En verdad era de los que cumplian con los deberes y que por lo general se portaba bien. Mi mama fue mi maestra en ese colegio y obviamente tenia que hacer buena letra, porque sino, en mi casa se venia la correctiva.


Sigue en Retrospectivo Parte III...
(La foto es The Spirit, una historieta americana de los '50 que me entretenia cuando era mas adolescente que ahora) (Excelente!)

No hay comentarios: